El poder de hacer menos….(?)

Me desperté hoy con ese sin sabor de haber dejado lo que tenía que hacer para ultimo momento. Me había comprometido conmigo misma a crear tres (3) entre líneas ( así llamo a lo que escribo, porque decirle artículos me parece demasiado pretensioso). Tenía que tenerlos a más tardar mañana con el fin de que la persona que me está ayudando a configurar y diseñar mi página tuviera material suficiente para crear algo agradable a la vista. Sumándole a esto de estar atrasada en mis tareas no se me ocurría nada que escribir. Para mí esta acción tiene salir espontáneamente. Así es como escribo, sucede algo, veo algo, siento algo, me duele algo qué pasó sea propio o ajeno, etc, así me surgen las líneas, de lo contrario cuando me “toca” me freno. Supongo que está ligado a algo de rebeldía que todavía me queda en mi ADN. 

En la mañana de este lunes festivo salgo de mi cuarto y con un silencio fabuloso pero medio intrigante voy a buscar a mis hijos y los encuentro a cada uno sentados en sus escritorios donde llevan medio año tomando clases en casa, muy concentrados, como en su mundo, escribiendo y dibujando. A mi cada cosa que ellos hacen me produce admiración de madre y esto no fue la excepción. Tome mi celular e hice un video y lo subí a mis historias en mi cuenta personal de Instagram. Minutos después tenía más de cinco (5) comentarios de amigas preguntando en forma de sarcasmo, chiste o asombro como había logrado que eso pasara. 

Realmente que yo tenga más de un mensaje en mi Instagram es un evento, mi cuenta es privada y tengo 50 seguidores. Así que esto me sorprendió. 

La respuesta fue natural, casi que sin pensarla, es como si hubiera estado en mi cabeza esperando para salir en el momento preciso….. “Hacer menos” Esas fueron las palabras que usé para responder, seguido de un “jajaja”. Acto inmediato me senté a escribir. 

Cuando yo estaba en el colegio más o menos en sexto grado el álgebra de Baldor, los casos de factorizacion y despejar fórmulas empezaban a ser un agobio real reforzado con estudio casero y profesor partícular para intentar no perder el año, porque en mi época de estudiante perder un año era totalmente posible, aparte de legal; muy diferente a como es hoy en día. 

Mi “profesor” o “tutor matemático” fue en principio mi papá. (Craso error). No porque no cumpliera con la fortaleza matemática requerida para este puesto, por el contrario tenía todo el conocimiento claro. Pero carecía ( en un sentir muy mío) de la sabiduría necesaria para enseñar y sobretodo para que yo entendiera. 

A mí me generaba angustia, mi papá no entendía porque yo no procesaba una información que para él era básica, obvio, (porque él la entendía) YO NO !! Mi papá ( y él lo sabe) era prepotente en cuanto a enseñar se refiere. Nunca pude con eso. 

Pero estaba mi tía, que no sólo tenía el conocimiento sino la técnica para enseñar. Con ella, los números, las ecuaciones y demás no fueron tan agobiantes. 

Años después, ahora con mi hijos ( de 9 y 8 años) en el colegio tuve que enfrentarme obviamente a las tareas y por consiguiente a el arte de enseñar. Me vi a mí misma siendo mi papá y a mi pobre hijo mirándome y sintiéndose como seguramente yo me sentí. Así, tal cual era mi manera de “enseñar”. Yo no entendía cómo mi hijo NO ENTENDÍA !!! Era yo (bajo las mismas palabras con las que juzgue a mi papá) PREPOTENTE. 

Ese mismo día y gracias a ese instante viendo a mi hijo (me acuerdo perfecto del momento), decidí que por el bien de nuestra relación yo no iba a ejercer esa labor. 

Fue así como buscando solución a este tema llegue a un “ángel salvador” (una señora), que tomó este puesto…..EL DE LAS BENDITAS Y DICHOSAS TAREAS ESCOLARES ….. Por algún tiempo debo admitir que mi lado inquisidor (que es con el que me juzgo), me hacía sentir mal por recurrir a un tercero como solución , sobretodo cuando leía en los chats del salón a mamás preocupadas y estresadas buscando ayuda porque no entendían la tarea. Yo por mi parte en muchas ocasiones ni siquiera sabía de qué tarea estaban hablando. ( por no decir que casi siempre). 

Llega entonces el 2020 y con él “El homeschooling”… 

Este “extraño” 2020 nos ha puesto en una constante prueba a la que hay que sumarle esta, sobre todo para los que tenemos hijos pequeños, el reto de tener el colegio virtual sin una preparación o inducción previa no ha sido fácil . Ahora la “tareas” se duplicaron porque incluyen hacer que los niños se acostumbren a esta nueva modalidad, se queden sentados, concentrados y quietos atendiendo a su profesor/a a través de una pantalla, hagan sus trabajos, respeten un cronograma, entren a las reuniones programadas y obviamente lo que todos los padres esperamos….APRENDAN Y ADQUIERAN CONOCIMIENTOS (según su nivel claro esta ) 

Me veo nuevamente enfrentada con mi dilema de las “tareas” solo que esta vez no podía acudir a mi ángel, no había forma, no tenía ayuda ni la iba a tener por quien sabe cuánto tiempo. 

Me refugié entonces en lo más básico de la lógica humana … “El sentido común” y usé el mío para crear una frase maravillosa y poderosa que hasta el sol de hoy la utilizo cuando la necesito “YO NO SOY PROFESORA”. 

Mi labor como mamá en cuestión de educación (académicamente hablando) iba a seguir siendo básicamente la misma que cuando mis hijos iban al colegio, con algunos cambios y términos adicionales, NO MÁS .. 

Crearles un ambiente apropiado para sus clases, sillas y escritorios cómodos, asegurar lo más que se pueda que la conexión a internet sea la adecuada y no falle, proporcionarles la principal herramienta de trabajo (una computadora), configurarles todas las plataformas que el colegio requería para el desarrollo de las asignaturas, explicarles de manera clara el porqué de esta situación y el cómo nos tenemos que adaptar y cuidar de ahora en adelante, velar por su estabilidad emocional, entre todos los demás ítems y compromisos que como padres seguimos ejerciendo, eso es nuestra función y responsabilidad, porque en lo concerniente a las clases, (léase el desarrollo del pensum escolar) yo no iba a interferir más allá de contestarles lo estrictamente básico seguido de mi frase de cabecera. 

Sorprendentemente el resultado de esta nueva modalidad de educación fue un salto increíble a que mis hijos encontraran formas de solucionar por ellos mismos los inconvenientes que se les iban presentando. Mi ayuda se limitó a hacerlos pensar en cómo llegar a una solución. Ahora por si solos resuelven, sino entienden preguntan y sus dudas son aclaradas casi al instante. Son afortunados, SOMOS AFORTUNADOS de contar con toda esta tecnología y con su acceso inmediato. 

Pero el salto fue más allá . Me sorprende día a día cuando veo que casi de manera autónoma se alistan para el colegio, ya no me toca estar pendiente qué día tienen uniforme de educación física o de diario. Ellos solos, guiados por el horario de clases semanales que previamente les imprimí y colgué en cada escritorio, saben que usar, tienen clara la hora de sus clases gracias a un reloj de pared que hay cerca de sus puestos de estudio, (una que otra vez me toca darles un recordatorio), pero en general me asombra lo que han madurado en esta época. 

No me siento con ellos a ver cómo dan sus clases, me parece que es una invasión a la labor del profesor y al espacio del mismo niño. En la plataforma que usa el colegio hay un lugar creado específicamente para que los padres supervisen cómo están sus hijos cumpliendo con sus responsabilidades escolares y eso es lo que hago. ME LIMITO A SUPERVISAR ESE ESPACIO. Yo ADMIRO la profesión de enseñar y más en esta época y con esta “HÍPER PATERNIDAD DE MODA ” . Pobres profesores, pero sobretodo PROBRES NIÑOS …. 

Hay dos profesiones que JAMÁS hubiera podido ejercer. La de profesor y la de Médico. Profesiones que irónicamente este año nos ha hecho valorar más que cualquier otra. LOS ADMIRO, a todos los que entren en estos dos grupos. Mi mamá es una de ellas. Es profesora .

No tengo y no tendré ni idea que tan bien, mediocre o mal esté ejerciendo mi labor como madre, para mi es una ecuación a resolver de “prueba y error” constante. Trato de gozarme el día a día con mis hijos. Crear experiencias, fortalecer la paciencia, aprender, buscar rutas alternas, saber a quién y cómo pedir ayuda, evitar oir de más y a muchos, pero siempre escuchar mi instinto materno y mi sentido común (esa dupla casi que nunca falla), esa misma que algún día años atrás me hizo decidir qué “HACER MENOS” en cuanto a TAREAS ESCOLARES se refiere podría llegar ser una buena idea. 

Y así, al final de todo y para concluir este “entre lineas”, le agradezco a mi papá que con su muy “prepotente” manera de enseñar me hizo un día buscar alternativas que al sol de hoy nos han dado a mis hijos y a mí, MÁS QUE MENOS….

4 replies on “El poder de hacer menos….(?)

  • Ximena Cuellar

    Me gusta leer tu entre líneas no solo porque soy mamá (de niñas de la misma edad que los tuyos) y nos encontramos viviendo pasajes similares en su crianza, sino porque además también suelo comparar la mía con la de ellas. Y debo decirlo, vivo en permanente reflexión de cómo hacerlo cada día mejor, porque a diferencia tuya yo soy ese ángel que apoya sus estudios (en una época tuve un ángel llamado Kumon que amé) y cada espacio académico con ellas me produce adrenalina, me exige mucho esfuerzo mental y emocional, es como si me desdoblara para hacerles comprender además de amar lo estudiado, es un extasis total cada tema aprendido (especial/ si es matemáticas 💪💖) y bueno sumarle que los espacios se desarrollan en el segundo idioma (sin ser yo bilingüe) con muy buena dosis diaria de enseñanzas para mi… wao! Definitiva/ enseñarles (o aprender con ellas) es uno de los retos propios que más amo en la vida (porque esto si que es un reto que si no te hace grande, te mata jajja)
    Saludos Rita!

    Responder

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *